La música es la expresión más pura de las emociones; es la manera de desahogarse más sana entre todas las actividades cotidianas; es el deporte en donde no hay fracturas, aunque si eleva el ritmo cardiaco, aumenta la adrenalina y causa desgarres, solo en el corazón. En fin, es el instrumento usado por la pasión y la razón para convertir la furia y el amor en arte.
Pero por desgracia no siempre es así; a veces la música no es usada para expresar hermosas melodías que desgarran los sentimientos, o que desahogan de ese coraje que traemos dentro, sino todo lo contrario, es tratada con infamia y con desaprecio, como una prostituta que sirve de inspiración por una noche. No digo que la música que defiendo o escucho sea la mejor de todas, es el simple hecho de abrir los ojos y ver como han evolucionado los ritmos y los acordes desde The Beatles hasta Wisin y Yandel. Es respetable, obviamente, todo tipo de música, pero escuchen bien, “música”, no un ritmo que bailan una pareja de, probablemente, homosexuales reprimidos, (no tengo nada en contra de los homosexuales, perdón en el caso en que se ofendan por hacer esta comparación). Pero dejémoslo ahí, pues comienzo a enojarme y luego otros tendrán que pagar por mi “amor” al reggaetón, pero no se preocupen, luego profundizaré en este tema.
Este blog tratará de hacer una crítica analítica y sistemática entorno a la problemática actual acerca de la música, analizaremos los grupos del pasado y los grupos actuales para ver como poco a poco se ha ido echando a perder esa preciosa palabra llamada “Rock”. También analizaremos desde un punto social, político y antropológico, qué es el “reggaetón” y todas las cuestiones surgidas desde su concepción, (maléfica concepción, debo agregar) y como repercute este impacto en nosotros, los que odiamos esta consecuencia de ritmos sin expresión.
Pues esto es todo, bienvenidos sean todos a mi blog, espero lo odien los que promueven el “perreo”, porque ellos son los únicos que no son bienvenidos aquí.
“Vamos a andar por el camino de las emociones, la música”
César Darío Vázquez Palomino