Debo aclarar, que los autores que he citado hasta ahora, son claros ejemplos, o instrumentos (para mí, tal vez) de descargas emocionales, descargas que son necesarias en momentos en los que no sabes qué pasa contigo. Hay desde purgadores de furia, como System of a Down, hasta llaves mentales de tranquilidad, como Steve Roach, polos opuestos en la música, así como en las emociones.
Realmente es necesaria (y tal vez indispensable) la música en la vida; arrincona las penas y revive las alegrías, o viceversa. Muta infernalmente las tristezas en euforia, tal vez hasta convertirlas en ira y necesidad de desahogo. Multiplica la alegría hasta convertirla en júbilo, un grado excepcional  de satisfacción.
En fin, debemos escuchar música, así de simple; yo recomiendo los autores anteriores, , pues hay de todos tipos, patrióticos, depresivos, alegres, tristes, eufóricos, etc. En serio los recomiendo, me han servido mucho; y si ustedes sienten algo, de lo cual no saben qué es, ni cómo eliminarlo, recurran a los citados. Ya en el caso extremo, en donde no puedan desahogar ese sentimiento, y ya escucharon toda la música posible ¡Paren! Es su turno de hacerla, hagan música.

Mal caballito


He escuchado relinchar caballos, burros, yeguas, maestros, parientes, perros, amigos, en fin, un sinfín de cosas, pero nunca he escuchado relinchar una guitarra. Realmente eso sería fantástico, escuchar el instrumento que suda adrenalina, combinado con el animal que trae cabalgando en sus venas furia. Lo sé, dije: sería fantástico, me equivoque, ¡Es fantástico!


Oh! Alabado sea el amo y señor todopoderoso Steve Vai, señor dador de melodías y purgador de pecados de continencia. Tú, que tratas a la guitarra como a la amada, con delicadeza y cariño extremadamente sutil, elévanos por los cielos con una entrega sensible, montado en el caballo que nos llevara a la locura eterna, y conocer por fin al enigmático niño “Ya-yo gakk”. Amen.
¿Palabras? No, mejor Steve Vai.

No todas las palomas la cagan.


Un día, la güera de calvillo me habló sobre un tal “Lupillo”; daba roles por el jardín de San Marcos, buscando a la santa del Infonavit. Creo que nunca la encontró, mejor fue en busca de ayuda con una señora vudú, que lo condujo a la azotea donde baila Lorenza, y ahí, se pusieron a bailar. Me dispuse a seguir a la luna, buscarlo hasta el fondo del zaguán, pero no obtuve muchos resultados, sólo encontré, ahí por la Querencia, un papel un poco arrugado, decía:
Poco a poco se ha acabado
la botella de mezcal,
y el humo de mi cigarro
ha formado un alacrán.
La noche se hace harto fría
más se siente en la azotea,
viendo como un gato negro huía,
del hocico de una perra.
Le estoy diciendo a la luna,
que sin rímel es más bella,
que le he comprado una cuna,
para acostarme con ella.
Voy a ir, voy buscar,
el umbral,
voy a dejarte ver, voy a dejarte hablar.
Por favor, dame tu veneno,
y como un alacrán…
Mátame, mátame, mátame….
¡¡¡MMMAAATTTAAAMMMEE¡¡¡¡¡¡
Encontré el sabor de mi tierra, Aguascalientes, encontré el olor de San Marcos; encontré los colores del centro; encontré las texturas de la gente buena…. Encontré a Armando Palomas.
No hay nada más que decir, ¿quieren sentir a Aguascalientes, conocerlo y ni siquiera salir de su casa? Aquí está la respuesta, la trova-rock-psicodélico-mariachi-botellas-cigarros-guitarras-progresivo-punk-funk-mierdeggaeton-y un chingo de mamadas más, como diría el mismo Palomas.

Ritmo, tono y silencio.


Quien no ha escuchado el silencio, no ha escuchado el ambiente; quien no ha escuchado el ambiente, no ha escuchado música; y quien no ha escuchado el silencio y el ambiente para formar música, no ha escuchado a Steve Roach, la forma más perfecta de escuchar la música que es el ambiente, la naturaleza y la vida. 
ambientalista, y genio (debo agregar)

¿Excepciones?

Hasta en el reino animal hay excepciones, hay ovejas que, en lugar de fornicar escuchando el canto melodioso del “perreo” (el perro pastor), eligen tomar otro camino y escuchar a otro pastor, uno que por respeto, mucho respeto, no voy  a mencionar (aunque los perspicaces ya saben de lo que hablo).
He escuchado, a lo largo de mi corta vida, un sinfín de canciones de ese “estilo rítmico”, que, creo, no es necesario ensuciar la hermosa escritura hispana nombrándolo, pues su combinación de fonemas y signos escritos parece haber salido del mismo infierno. Pero, como dije antes, hay excepciones; de las que he escuchado hablar son Alex Zurdo, Funky y Manny Montes.
Adelanto esto con el fin de dar una pequeña pauta para entrar de lleno después a estudiar ese “estilo musical”.