Debo aclarar, que los autores que he citado hasta ahora, son claros ejemplos, o instrumentos (para mí, tal vez) de descargas emocionales, descargas que son necesarias en momentos en los que no sabes qué pasa contigo. Hay desde purgadores de furia, como System of a Down, hasta llaves mentales de tranquilidad, como Steve Roach, polos opuestos en la música, así como en las emociones.
Realmente es necesaria (y tal vez indispensable) la música en la vida; arrincona las penas y revive las alegrías, o viceversa. Muta infernalmente las tristezas en euforia, tal vez hasta convertirlas en ira y necesidad de desahogo. Multiplica la alegría hasta convertirla en júbilo, un grado excepcional  de satisfacción.
En fin, debemos escuchar música, así de simple; yo recomiendo los autores anteriores, , pues hay de todos tipos, patrióticos, depresivos, alegres, tristes, eufóricos, etc. En serio los recomiendo, me han servido mucho; y si ustedes sienten algo, de lo cual no saben qué es, ni cómo eliminarlo, recurran a los citados. Ya en el caso extremo, en donde no puedan desahogar ese sentimiento, y ya escucharon toda la música posible ¡Paren! Es su turno de hacerla, hagan música.

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