Un día, la güera de calvillo me habló sobre un tal “Lupillo”; daba roles por el jardín de San Marcos, buscando a la santa del Infonavit. Creo que nunca la encontró, mejor fue en busca de ayuda con una señora vudú, que lo condujo a la azotea donde baila Lorenza, y ahí, se pusieron a bailar. Me dispuse a seguir a la luna, buscarlo hasta el fondo del zaguán, pero no obtuve muchos resultados, sólo encontré, ahí por la Querencia, un papel un poco arrugado, decía:
la botella de mezcal,
y el humo de mi cigarro
ha formado un alacrán.
La noche se hace harto fría
más se siente en la azotea,
viendo como un gato negro huía,
del hocico de una perra.
Le estoy diciendo a la luna,
que sin rímel es más bella,
que le he comprado una cuna,
para acostarme con ella.
Voy a ir, voy buscar,
el umbral,
voy a dejarte ver, voy a dejarte hablar.
Por favor, dame tu veneno,
y como un alacrán…
Mátame, mátame, mátame….
¡¡¡MMMAAATTTAAAMMMEE¡¡¡¡¡¡
Encontré el sabor de mi tierra, Aguascalientes, encontré el olor de San Marcos; encontré los colores del centro; encontré las texturas de la gente buena…. Encontré a Armando Palomas.
No hay nada más que decir, ¿quieren sentir a Aguascalientes, conocerlo y ni siquiera salir de su casa? Aquí está la respuesta, la trova-rock-psicodélico-mariachi-botellas-cigarros-guitarras-progresivo-punk-funk-mierdeggaeton-y un chingo de mamadas más, como diría el mismo Palomas.


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