Los enanos llegaron ya, y llegaron brincando murallás

Por el resto de mis días, seguiré buscando a Carmencita, la mujer maravilla. Me han dicho que estaba detrás de la cordillera, me lo dijo un guerrero, mientras caminaba por el país del no dormir. No quiero quedarme abrazando ausencias, besando una piel de nopal, tomando tequila, tomando tequila. Estoy atrapado por su corazón, es mi mal de amores, es mi luz de día, es mi luz del rio. La conocí una noche en potrerillos, mientras me convertía en el hombre vegetal. Me dijo que no habláramos de amor, que mi francés limón no la dormía, pero pelearé una guerra gaucha por ella. Tomé mi guitarra blanca y me dirigí ahí, como un delfín, desde el Cairo a París, acompañando a Houdini II. Carmencita, no me verás, sé que no fui para ti, te encontraré ahí, donde sé que duermes, detrás de la muralla verde.

El grupo argentino más representativo del rock más fresa. A pesar de que extreman sus canciones al romanticismo, cada una de ellas, ¡cada una de ellas!, provoca un sentimiento nostálgico o romántico en sus oyentes. No todo es miel, no todo es amor, también hay guerra en ellos, sed de libertad, y mágicamente, cada melodía cantada por Marciano Cantero, es un acompañamiento confiable. Nunca he sentido la misma empatía en tales canciones, será por su letra un poco carente de metáforas, letras claras que sirven de abrazos y que simplemente te expresan emociones y situaciones que, extrañamente, todos hemos vivido. Recomiendo ampliamente cada tema de este grupo muy diferente a cualquiera, como Tequila, Cordillera, Piel de nopal, El delfín, Houdini II, mujer maravilla, el Guerrero, y otras, que ya irán descubriendo.
En fin, ¿algo más?, no lleguen a la muralla verde, es lo último que deberían hacer, pues primero deben cruzar la cordillera para llegar a ella.

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